Encuentran en Egipto el vestido más antiguo de la Historia

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Es posible que el hallazgo de un vestido de la época del Antiguo Egipto no parezca algo especialmente impresionante si se tiene en cuenta los fabulosos tesoros que se han encontrado de esa civilización o los colosales monumentos que han sobrevivido gracias a la protección de las arenas del desierto y la sequedad del clima. Pero lo cierto es que encontrar ropas de cinco milenios atrás constituye todo un hito porque la tela es un material muy perecedero, como prueba el hecho de que apenas queden muestras. Por eso el reciente descubrimiento del ya conocido como Vestido de Tarjan se puede tildar de sensacional.

El caso es que, para ser exactos, esa pieza de ropa llevaba un tiempo ahí, a la vista: la rescató una expedición, dirigida por W. M. Flinders Petrie, de una tumba de la localidad de Tarjan (al sur de El Cairo) hace más de un siglo, en 1913, junto a una veintena de trapos a los que no se prestó mayor atención. Pero en 1977 fueron enviados al Victoria & Albert Museum para su tratamiento y los expertos se fijaron en que uno presentaba una especie de cuello plisado y en forma de V que lo diferenciaba de los otros.

El correspondiente estudio reveló, para sorpresa de todos, que probablemente se trataba de un vestido del período predinástico Naqada III. Es verdad que a los ojos de un profano parece simplemente una blusa pero eso se debe a la pérdida de la parte inferior, que haría de faldón. Tratándose del que probablemente sea el vestido más antiguo que se conserva tampoco es para ponerse puntillistas: la datación por radiocarbono, realizada por el laboratorio de la Universidad de Oxford, lo sitúa entre los 3366 a 3120 a.C. (68% de probabilidad) o 3482-3102 a.C. (95% probabilidad).

El vestido de Tarjan está hecho de lino y, aparte de la edad y el buen estado, tiene la particularidad histórica de no haber aparecido puesto por su dueño, es decir, asociado a un cuerpo. Sin embargo presenta signos de desgaste, lo que indica que fue utilizado en vida y no con uso ceremonial sino cotidiano. ¿Por quién? Imposible saberlo pero lo que sí parece evidente es que se trataba de alguien acomodado, ya que no estaba formado por una sola pieza y ello implica un trabajo de corte y confección complejo.

En cualquier caso, los investigadores expusieron el vestido a disolventes orgánicos, acetona, metanol y cloroformo para librarlo de todos los contaminantes introducidos durante la conservación o incluso los acumulados a lo largo de años en la tumba. Ahora toca disfrutar de su previsiblemente exitosa exhibición.

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